sábado, 2 de mayo de 2009

Lagrimas en tu piel

Lágrimas que tan dentro escondiste
Finalmente salen a la luz del sol
Sintiendo tan dentro el vacío
Como si el ayer fuera apenas hoy.

Callad hermanos vuestros
Ante la súplica de piedad del sufrido
Callad y dejad que llore
Lo que el hombre haya de llorar.

Oh fiel enemigo amistoso
Hoy por fin dejaré de sufrir
Que han sido vuestras palabras
Algo más que un regalo para mi.

Pues eh de contad mis penas y glorias
Mis dolores y travesías
No sin antes descansar un poco
Que estoy muerto de fatiga.

No os preocupéis humilde viajero
Que pronto tu viaje as de reanudar
Te daré abrigo y alimento
Pero a mi casa me as de acompañar.

Pero si la molestia es mucha
Oh fiel servidor
No eh de haber venido a este pueblo
Que con odio y rencor
Me han aporreado hasta los huesos.

Todo un honor es servirle en mi casa
Gran banquete y fiesta han de haber
Pues mi humilde posada
Al elegido vendrá a acoged.

Sígame oh gran aventurero
Que por montes y ríos seguro viajó
Cuenteme sus dolores y travesías
Pues mucha atención le presto yo.

Finalmente llegaron a la casa
Donde el humilde viajero apreció
No fue la fachada lo mas hermoso
Pero si lo que más sorprendió.
Entrad y conoced
Mi hogar el suyo es.

No tengo como agradecedlo
Pero las gracias eh de ofrecer
Teniendo usted tanto dinero
Lo que le falta es una mujer.

Calma, calma amigo mío
Pues este es solo mi castillo
Entra y eh de presentar
A la que es dueña de este lugar.

Nunca vio el viajero un lugar igual
Puesto que la doncella era muy singular.

Mandada a hacer resultó esta belleza
Dios llorará cuando ella muera
En verdad me sorprende su belleza
Tanto que no puedo dejar de ver.

Tiempo faltó para que siguiera la plática
Y el viajero continuara sus cuentos
Pues la noche entro a sus apocentos
Mal nacido le gritaba yo al tiempo
Por andar corriendo como con miedo.

Pasaron las lluvias y el viajero seguía
Los inviernos y el no se movía
Perplejo ante la muchachita de bonito andar
Su vida de viajero habría que terminar.

Viejo y cansado el hombre murió
Y bajo el castillo enterrado quedó
Pero un aroma no era el de siempre
Ya que la niña seguía aún triste.

Mi amado ha muerto el viento se lo llevó
Era lo único que a escuchar se alcanzaba
Mi amado ha muerto y también el tiempo
Llévame a mi también, yo ya no quiero esto.

No tardó la muchachita en morir de dolor
Al haber perdido aquel ser tan amado
Que cuando el hombre aún con vida lo vio
A los dioses esto les ha de haber gritado.

Me han quitado al viajero que con mi vida salve!
Me han quitado también a mi mujer!
Ahora quitenme la vida que es lo que me queda
Y que mi llanto de odio se escuche en su tierra.

No tardó semanas cuando el hombre murió
Por una enfermedad que con su vida acabó
No sin antes maldecir al viajero
Que enamorado de otra terminó.

No hay comentarios: